¿Quién es El ZEO Andaluz?

La respuesta corta: un profesional del SEO que lleva años en la trinchera — ecommerce con miles de fichas, sectores donde no se puede ni hacer publicidad, negocios locales de toda la vida — y que un día se cansó de dos cosas: del humo que se vende en este sector, y de que el acento andaluz se asocie a poca seriedad.

La respuesta larga

El Zorro, ese de las películas, viste sombrero cordobés. La máscara, el caballo, la marca con la espada: todo eso lo copió Hollywood de los bandoleros andaluces — del Tempranillo, de Tragabuche, de los de Sierra Morena. El original siempre fue de aquí.

Con el SEO pasa parecido. Te lo venden envuelto en inglés y en cursos de 997 euros, pero el oficio de verdad — el de mirar los datos, probar, equivocarse y volver a probar — ese se hace igual en todas partes. También desde un pueblo de Andalucía, con acento y sin pedir perdón.

Por eso este sitio se escribe con Z. Porque aquí el SEO se dice ZEO, y porque la Z es la firma que dejaba el enmascarado: la señal de que alguien pasó por aquí y contó la verdad.

Lo que hago, en corto

  • Construyo mis propias herramientas con IA: agentes que auditan, escriben y optimizan. Lo que aprendo construyéndolas, lo cuento aquí.
  • Documento experimentos con datos: lo que funciona y lo que no.
  • Trabajo con proyectos reales que no puedo nombrar (ellos saben quiénes son) — pero los aprendizajes salen aquí, anonimizados y enteros.

¿Y Tragalinks?

El ZEO Andaluz corriendo por un pueblo blanco con Tragalinks detrás cargado de sacos de enlaces dorados

Mi compadre. Grande como un armario ropero y noble como él solo. Carga con los sacos de enlaces, se cree todo lo que le dice el primer vendedor de humo que pasa, y gracias a él tenéis aquí un catálogo completo de errores SEO cometidos con entusiasmo. Cada vez que veas que la lía, pregúntate: ¿no estaré haciendo yo lo mismo?

¿Por qué el anonimato?

Porque aquí la autoridad no viene de una foto en LinkedIn ni de una firma con cargo. Viene de los datos y de que lo que se publica se sostenga. La máscara es la manera de que juzgues el trabajo, no el nombre. Si algún día toca quitársela, será con arte — como todo lo demás.

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