Escribir quinientas fichas de producto a mano es inviable. Generarlas con IA sin criterio produce quinientas fichas que parecen la misma. Entre esos dos extremos hay un sistema, y es el que uso.
Va de cómo montarlo, y sobre todo de por qué las fichas generadas salen todas iguales y qué hacer para que no pase.
Por qué salen todas iguales
Si le pides a un modelo «escribe una ficha de producto para X», te va a dar su respuesta más probable. Y la respuesta más probable, repetida quinientas veces, es la misma estructura, el mismo ritmo y los mismos adjetivos cambiando el nombre del producto.
No es culpa del modelo: es exactamente lo que le has pedido. El problema está en el encargo, no en quien lo ejecuta.
Un texto generado sin restricciones tiende a la media. Y la media, en un catálogo, se lee como plantilla rellenada.
Las cuatro piezas del sistema
1. Un prompt maestro que es un documento, no una frase
No una instrucción de dos líneas, sino un documento con las reglas de la casa: qué tono se usa, qué estructura tiene una ficha, qué está prohibido decir en ese sector, qué longitud y qué se hace cuando falta un dato. Se escribe una vez y sirve para todo el catálogo.
Lo importante son las prohibiciones. «No uses estos adjetivos», «no afirmes nada que no esté en los datos que te doy», «si no tienes el dato, no lo pongas».
2. Datos reales de entrada, no solo el nombre
Aquí está la mitad del resultado. Si le das solo el nombre del producto, va a inventar. Si le das las características, el uso y a quién va dirigido, escribe sobre algo concreto y las fichas se diferencian solas — porque los productos se diferencian.
3. Un banco de aperturas
Este es el truco que más se nota. Las primeras líneas son lo que hace que dos textos «suenen igual». Tener una lista de formas distintas de empezar y rotarlas rompe el patrón inmediatamente. Cuesta media hora escribirla y salva el catálogo entero.
4. Una revisión humana que no es opcional
No para corregir estilo: para verificar los datos. Es donde se cazan las invenciones, y las hay. Si en tu sector hay normativa, esta revisión no es una mejora de calidad: es lo que evita un problema legal.
Qué automatizo y qué no
| Tarea | ¿Automatizada? | Por qué |
|---|---|---|
| Redactar el primer borrador | Sí | Es lo repetitivo |
| Sacar y ordenar los datos técnicos | Sí | Es mecánico y no admite creatividad |
| Subir al gestor de la tienda | Sí | Un CSV bien montado ahorra semanas |
| Decidir qué fichas se tocan primero | No | Es criterio, y es lo que aporta valor |
| Verificar afirmaciones | No | Es responsabilidad, y no se delega |
| El tono de la marca | A medias | Lo define un humano; la IA lo aplica |
El patrón se repite en casi todo lo que automatizo: la máquina hace el volumen, la persona pone el criterio y asume la responsabilidad. En cuanto se invierte eso, sale mal.
Este sistema es la otra mitad de lo que conté en qué debe llevar una ficha de producto: aquello era el criterio, esto es cómo se aplica a quinientas. Y si lo que tienes delante es una tienda entera, el orden general está en la guía de SEO para ecommerce.
El orden importa más que la herramienta
Da un poco igual qué modelo uses. Lo que no da igual es el orden: primero decides qué fichas merecen el esfuerzo —las que ya reciben visitas, las que más margen dejan— y después generas. Al revés, acabas con quinientas fichas nuevas y ningún cambio en las ventas.
El resumen
- Las fichas generadas salen iguales porque el encargo es igual.
- El sistema son cuatro piezas: prompt maestro, datos reales, banco de aperturas y revisión humana.
- Lo que más diferencia los textos son los datos de entrada, no el modelo.
- Se automatiza el volumen. No se automatiza el criterio ni la responsabilidad.
- Primero se decide qué fichas, luego se escriben. Nunca al revés.